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Hay días que no necesitan itinerario para convertirse en una historia. Uno de esos días empieza en Chana. Chana es una caleta pequeña, de esas que no aparecen en los circuitos turísticos convencionales, a pocos kilómetros de Chaitén, en la provincia de Palena. Casi no hay señal de celular. Hay playa, bosque, vacas sueltas y botes. Y si uno llega en el momento justo, hay caballos esperando.
La cabalgata: cuatro horas a paso de campo
Salimos con los caballos sin apuro. El grupo incluía niños —y eso marcó el ritmo: tranquilo, atento, con espacio para preguntar y mirar. Los caballos de esta zona son animales de trabajo con años de campo encima: no se asustan por nada, aguantan el barro, el viento y a los jinetes inexpertos con la misma ecuanimidad. Para un niño que monta por primera o segunda vez, eso vale más que cualquier descripción.
El recorrido nos llevó por el sector de Corral de Piedra, un nombre que dice lo que es: piedras enormes, agua que corre entre ellas, vegetación de un verde imposible. Aquí el bosque valdiviano se mete hasta la orilla y uno tiene la sensación de que el paisaje no ha sido intervenido en mucho tiempo. Probablemente porque no lo ha sido.
Cabalgamos durante aproximadamente cuatro horas. No todo fue galope —fue más bien una conversación con el terreno: subidas suaves, cruces de arroyos, tramos entre piedras y bosque, y finalmente la apertura hacia el Pacífico.
El volcán Corcovado: siempre presente
Durante buena parte del trayecto, el volcán Corcovado acompañó desde el fondo.Desde el lomo del caballo, con el bosque a los lados y el cielo despejado, su silueta tiene algo de inevitabile: no impone, pero está. Todo el tiempo.
La playa de Chana y el Pacífico
Llegar a la playa de Chana a caballo tiene una dimensión distinta a llegar caminando o en vehículo. Las olas del Pacífico se escuchan antes de verse. Luego aparece el borde: piedras negras, espuma blanca, bosque que termina bruscamente en la arena.
Cabalgamos entre las piedras y el límite del agua. Los caballos no se alteraron. Los niños, sí, de la mejor manera posible.
Las vistas desde ahí son de las que uno guarda sin sacarles foto, porque ninguna foto las contiene.
Mariscos a la orilla: la parte que nadie se esperaba
Después de la cabalgata, fuimos a recolectar mariscos directamente desde las rocas. Choros, picorocos, lo que daba el día. Hay algo profundamente satisfactorio en comer algo que uno mismo sacó del mar media hora antes, cocido de la manera más simple posible.
Más tarde, con tarro y la técnica tradicional chilena, pescamos róbalos. El róbalo es un pez de estuario y costa que se pesca con paciencia y poco ruido. No siempre pica.
La comida fue en el lugar mismo, sin restaurante ni vajilla especial. Solo fuego, pescado fresco y el sonido del mar.
¿Para quién es este día?
Para familias con niños de cualquier edad. Para adultos que quieren montar sin pretensiones. Para quienes buscan una experiencia que no está en TripAdvisor ni en ningún catálogo, porque todavía depende de la persona que te lleva, del estado del mar y del día que tocó.
No es una excursión de lujo. Es una excursión de verdad.
Cómo llegar a Chana
Chana se encuentra a aproximadamente 35 km al sur de Chaitén, por la Ruta 7 y luego por un desvío hacia la costa. El camino requiere vehículo con buena altura. Desde Hotel Yelcho, coordinar la excursión toma una llamada.
Si estás visitando la zona del lago Yelcho y quieres agregar un día de costa a tu estadía, escríbenos. Este tipo de experiencias no se organiza con formulario online: se conversa y la persona con quien tienes que hacerlo se llama Yeins y su whatsapp es +56 9 8742 8874
